Dulce de Lima (mi preferido)


Alguna vez escucharon hablar de las limas pupo? también las llaman limas dulces o limón dulce, esta es una especie de limón, no tan ácido, medio dulce pero no tanto como una mandarina, es mas bien desabrido pero ideal para hacer dulce, para los amantes de los citrus este les aseguro que es el rey de los dulces!
Bueno para ser mas explícita la fruta se ve así:

 Ufff que mal educada, ni siquiera los he saludado!

Hola mis amigos!
Hace ya mucho que estoy perdida, perdón, pero la verdad es que este último tiempo se me ha pasado volando y no es que no hice nada, todo lo contrario, pero no había hecho nada digno de mencionar hasta que nos fuimos a Argentina y allá comenzó la aventura!!!
Es imposible volver al pago y no hacer nada y como llegamos en invierno, plena temporada de los citrus, que mejor excusa para volver a hacer el tan amado dulce de limas o mas bien dulce del pueblo porque cada uno que pasa por las ollas le pega una mezclada.
Y para no marearlos desde ya comenzamos con la receta.

Ingredientes:

12 Limas (las mas lindas y maduras, aunque yo hice 160, bueno, nosotros hicimos 160 limas. Que si las conté?, claro! yo me estoy volviendo medio suiza perfeccionista así que hice en realidad 7 docenas y medias, ni una mas ni una menos!!! ... y se exactamente  cuantas se comieron cada uno de mis hermanos!)
1 kg de Azúcar
1 L de Agua
4 Clavos de olor 
y mucha paciencia!

Preparación:

Esta receta es una mezcla de 500 recetas que tenía anotada mi mamá en su cuadernito y ni siquiera eso, porque estaba tan aturdida que al final con la dirección técnica de ella, de mi hermana, de mi otra hermana de mi hermano, de mi otro hermano, de mi cuñada, de mi otra cuñada (esa que nunca hizo dulce), del vecino, el panadero, el kiosquero, el estilista, el albañil, etc, etc, no les di bola a ninguno, me equivoqué y al final fue esto lo que salió.

  
Lo primero que tenemos que hacer es básicamente mutilar la planta!
Las cortamos a todas, comenzamos por las mas lindas, gordas, maduras, grandes y al final las arrancamos todas, para eso hay que tener mucho cuidado porque el árbol está dotado de ciertas espinas gigantes que lo protegen de las pirañas como mi hermana y yo, pero no se preocupen que nosotras no le tuvimos miedo y logramos pelarlo!
El hecho de subir al árbol ya fue una hazaña en lo que respecta a valentía ya que las dos le tenemos miedo a las alturas pero como la otra es MAYOR que yo me las tuve que aguantar y entrelazarme entre sus ramas mientras una voz dulce me gritaba: más arriba, subí, no seas cagona! y yo: ni loca!!! y si se quiebra la rama?
La otra: no se quiebran, subí te digo!
Yo: ok!
...y así un buen rato hasta que ya estaba demasiado peligroso y le dije:
Estas segura que no se quiebran?
y ella: NO!, no estoy segura!... pero esas ramas de más arriba son las que mas tienen, así que subí te digo!
Bueno, después de esto y cuando ya tenemos casi toooooooodas las limas a mano comienza el segundo paso: la rallada!

Hay que rallarlas con cuidado, solo hay que sacarle apenas la parte amarilla, pero tiene que seguir quedando un buen poco de cáscara, si no no tiene gracia.

Debo confesar que este paso lo saltamos nosotras porque entre que una corta las limas ya llega la patota y es hora de comer, pelear para que la mas chiquitita no se coma todas las limas, prestarle la cabeza al amigo que nos corte el pelo y nos haga el baño de botox  (mas vale cara arrugada pero pelo suave y liso) y justo se hace la hora de los mates y llegan las amigas a visitarte y entre una cosa y otra también llega "Santa Adela" que se encarga con toda la paciencia del mundo de rallarnos las milquinientastreintaydos limas.
Cuando Adela termina entonces ponemos todas las limas en un recipiente bien grande y las tapamos con agua fría y las dejamos así un día entero.
Al próximo día después de visitar las ruinas del Shincal en Belén
tiramos el agua y partimos la fruta en dos, le sacamos la mayor cantidad de semillas posible y las ponemos en la olla presión, las tapamos con agua limpita y cocinamos a presión durante 15 minutos.
(como nosotros hicimos un montón, este paso se repitió varias veces)
Ahora se separa ese jugo que quedó y se mide, como a mi nunca me llegó al litro entonces siempre agregué un poco mas de agua.
Se pone en otra olla un litro de agua y un kilo de azúcar y se cocina hasta lograr un almíbar mas bien fino, cuando ya está se agregan las 24 mitades y los cuatro clavos de olor y se cocina una hora y media mas o menos a fuego bajo hasta que las limas toman el color dorado y se puedan cortar con el canto del tenedor, pero cuidado que no se pasen, que queremos cascos de limas enteros y no puré!

Para llegar hasta aquí no fue un camino fácil ya que nosotras hicimos quiticientos litros así que mientras una se cortaba el pelo la otra pasaba con el mate en la mano y removía un poco el dulce para que no se nos pegue en la olla, una vez que se cansaba pasaba la otra hermana y con teléfono en mano (mientras que hablaba con su chico) mezclaba un poco, se cansaba y pasaba la mami que derramaba un poco el almíbar, se hacía la tonta y se evaporaba... pasaba la cuñada, revolvía, juntaba la patota, se la llevaba para aplacar los humores de tantas ollas... pasaba el peluquero, con tijera en manos y con la mano libre mezclaba un poco... los perros aullaban de hambre... los maridos removían y se encargaban de cebarnos con cerveza (porque a esas alturas ya estábamos verdes de tantos mates!)... en fin que cuando los voy a envasar siento un grito de mi santa madre: ASI NO!!!
(yo ya re podrida de esta historia empecé a poner el dulce así nomás en los frascos, pero hasta eso tiene un secreto!)
Mi madre dulce y buena que se había evaporado, apareció de la nada en el momento justo y me enseñó a envasarlos.

Hay que pinchar con la punta de un tenedor largo cada casco y ponerlos uno encima del otro boca abajo, una vez que todos están encimados se agrega el almíbar hasta la boca del frasco y se los cierra bien fuerte. (los frascos tienen que estar previamente esterilizados si no en poco tiempo van a tener un dulce verrrrrrrde)
Bueno, la parte de la enfrascada también fue un tema de cooperativismo ya que a esas alturas se me echó la burra y renuncié a semejante tarea y la tuvieron que terminar mi querida madre y hermana (la que me ordenaba que subiera al árbol porque la otra se lavó las manos haciendes de hablar horas por teléfono y llegó justo para la repartija de los frascos, aunque está perdonada porque me tejió una cartera!).

Al dulce se lo come como un postre, se sirve con queso. 
Cuando yo era chica el papi nos ponía un chorlito de whisky (aunque ya no me gusta mas así), también se lo puede comer solo.

Eso es todo por hoy, me despido no sin antes agradecerles la ayuda a todos los comedidos que removieron con la cuchara y también a los que se lo comieron.
Gracias Ma por aguantar semejante huracán esos días que estuvimos.
La pasamos genial!
Los quiero!!!
y de postre les dejo algunas de las fotitos con los participantes de la comedia.

Las dulceras y niñeras.

La patota.

Las dulceras y los catadores.

El peluquero y la peluquiada.


El cocinero

y los morteros

Que nada que ver?... ahhhhh, perdón me confundí de historia! 
Queda para la próxima.